lunes, 25 de julio de 2011



Despertar cada mañana con una sonrisa que ilumine mi cara; recibir al día con reverencia por las oportunidades que me porta; abordar la tarea con una mente despejada, tener siempre presente ante mí, incluso al hacer cosas nimias,



el Propósito Último por el que me afano; acoger a hombres y mujeres



con una sonrisa en los labios y el amor en el corazón; ser amable, cordial y cortés en cualquier hora; abordar la noche con el cansancio



que siempre propicia el sueño y la alegría de la obra bien hecha.
Así es como deseo consumir sabiamente mis días

No hay comentarios:

Publicar un comentario